11 marzo 2009




Cuando llegó a mi vida, curiosamente había pensado que seria un día normal, alejado de las cosas extraordinarias que solo suelen sucederle a la gente extraordinaria. Me dije… la casualidad de mi vida, la más grande de todas… hoy no.

Aún después de todo este tiempo puedo escuchar el latir descontrolado de mi corazón -bum, bum, bum…- sentir que se me escapa del pecho; puedo ver el mundo entero desaparecer –nadie más, él y yo - puedo mirar mis manos volverse un manantial de humedad; puedo advertir de pronto todo un mariposario en mi estómago; puedo ver mi reflejo en el mar de sus ojos. Y sentir, sentir que todo adquiere sentido. Y desde que está conmigo:

"Puedo volar, pero deseo sus alas.
Puedo brillar incluso en la oscuridad, pero reclamo la luz que él trae.
Me regocijo en las canciones que él canta.
Puedo amar, pero necesito su corazón.
Soy fuerte, incluso por mí misma, pero de él no quiero apartarme nunca.
Bendigo el día en el que llegó a la existencia.
Las alas de un ángel le trajeron hasta mí, celestialmente.
Mi ángel"

1 comentarios:

coиτяađicτoяia, løca ч đescoиfiađa… dijo...

NO MÁS RELACIONES "NEGOCIADAS" BAJO TITULOS MORDACES. SI HEMOS DE NECESITAR ALGO QUE SEA LA BENDITA LIBERTAD DE LLAMARNOS QUIENES SOMOS, Y SI ES QUE CUPIDO NOS NUBLA EL ENTENDIMIENTO RECORDAR PUES QUE ANTES DE SER PAREJAS SOMOS INDIVIDUOS.

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