14 noviembre 2013

…te escribo desde una isla llamada Certeza

Decirte aquí lo que no sabes. Por principio…

No sabes lo que le has hecho a este corazón que adormecía en el frío invierno de la indiferencia; no sé si fue tu música o tu sonrisa lo que trajo la primavera -no te haces una idea de la alegría que trajiste a mi vida- soñé un mañana y lo soñé contigo.

Pero tampoco sabes que me corresponde despertarnos a la  realidad y dar la cara a la vida.
La vida tan bella... viene y hace lo nuestro extemporáneo… o ¿fue el destino caprichoso? …mira que pasé buen tiempo citando a Médem con suficiencia: “estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande, y eso que las he tenido de muchas clases”…a veces la frivolidad me hace mal querer esta casualidad.

Es ahí donde irrumpió la certeza… lo sé y ahora creo que tú también lo sabes…  conoces los motivos (nos sobran); esto que tan bonito se nos quería dar a nosotros, a mí, una exiliada de ese lugar llamado amor, esto…  no tiene futuro.  

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